Para muchos niños, el regreso a clases es sinónimo de reencuentro con amigos y nuevas aventuras. Pero para los padres, especialmente aquellos que rondan o superan los 30 años, es una historia de estrés y preocupación.
Las horas perdidas en el tráfico, los pendientes escolares y el inevitable aumento de gastos, todo suma a un nivel de estrés que no solo agota la mente, sino que también debilita al guardián interno del cuerpo: el sistema inmune.
Para entender a fondo este fenómeno, el doctor Hugo Palafox, experto en metabolismo humano y vicepresidente de Ciencia de Immunotec, conversó con Excélsior. “El estrés crónico por el regreso a clases puede dañar nuestros sistemas de defensa”, explica.
El estrés, ya sea físico o mental, somete a nuestros sistemas de defensa a una presión extraordinaria.
El doctor Palafox describe el sistema inmune como "un ejército que está en movimiento, que está explorando cada rinconcito de nuestro cuerpo".
Sin embargo, cuando este estrés se vuelve crónico e intenso, este "ejército" empieza a resentirlo, perdiendo su equilibrio y eficiencia.
En el contexto del regreso a clases, la acumulación de tareas y preocupaciones puede mantener al sistema inmune en un estado de alerta constante, haciéndonos más vulnerables.
El estrés crónico se ha relacionado con condiciones como enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes, depresión y ansiedad, como explican los Centros de Control de Enfermedades en E.U. (NIH).
Palafox menciona puntos clave para entender cómo el estrés afecta al cuerpo:
Más allá del sistema inmune, el doctor Palafox enfatiza la existencia de un segundo, y a veces más crucial, sistema de defensa: el sistema de defensa antioxidante.
Este, a diferencia del inmune que patrulla, es "fijo" y reside en cada una de nuestras células. "Casi todo empieza a impactar primero en el sistema antioxidante", aclara Palafox, ya que cada célula "se estresa", lo que se conoce como estrés oxidativo.
Esto genera alarmas, "fuegos que luego el sistema inmune detecta y trata de apagar".
La pieza clave de este sistema es el glutatión, conocido como el "antioxidante maestro". Su concentración es un indicador crucial de bienestar.
"Si el glutatión empieza a caer, todo lo demás va a caer", incluyendo el sistema de defensa antioxidante y, por ende, la salud en general.
Si a esto le sumamos un manejo deficiente del estrés en el regreso a clases, el envejecimiento se acelera drásticamente, haciendo que los sistemas de defensa se vuelvan "supervulnerables".
A nivel celular, un estudio publicado en Advances in Laboratory Medicine confirma que el estrés en las células puede resultar en un envejecimiento del organismo que puede llevar a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
El experto advierte que la acumulación de estrés puede desencadenar una serie de problemas a nivel de inflamación, daño celular y dificultad para mantener el metabolismo en buen estado.
Este desbalance, sumado a la caída de las defensas, puede llevar a la aparición temprana de enfermedades asociadas comúnmente con la tercera edad:
Los CDC detallan los efectos del estrés a nivel emocional, cognitivo y físico:
Existen estrategias para construir una "resiliencia celular" y proteger nuestro cuerpo. Palafox aconseja abordar el problema desde dos frentes: manejar la fuente de estrés y proteger al cuerpo activamente.
Su enfoque principal radica en estimular la producción de glutatión a través de precursores, como las proteínas aisladas del suero de leche, un avance desarrollado en Immunotec.
Junto a la suplementación, Palafox subraya la importancia de los buenos hábitos de vida: una nutrición adecuada, buena hidratación, gestión del descanso (sueño de calidad) y actividad física regular.
Los CDC complementan estas recomendaciones con estrategias detalladas para el manejo del estrés:
Los NIH destacan la utilidad de las intervenciones basadas en la atención plena (Mindfulness-Based Stress Reduction o MBSR) para mejorar los procesos psicológicos y fisiológicos, reduciendo la angustia emocional y la reactividad al estrés.
El regreso a clases no tiene por qué ser una sentencia de estrés. Como el doctor Palafox recuerda, apostar por la nutrición inmunológica y cuidar activamente de los sistemas de defensa es el camino a una mejor calidad de vida.