Cuando se habla de cáncer, la atención suele centrarse en el tumor y en los tratamientos oncológicos principales: cirugía, radioterapia, quimioterapia o terapias blanco.
Sin embargo, hay un aspecto igual de relevante para la supervivencia y calidad de vida de los pacientes: las terapias de soporte, un conjunto de tratamientos dirigidos a manejar complicaciones derivadas tanto de la enfermedad como de los fármacos utilizados.
La anemia es una de las complicaciones más comunes en pacientes con cáncer. Puede originarse por la propia enfermedad, cuando esta afecta a la médula ósea, o bien como efecto secundario de quimioterapia y radioterapia. La falta de glóbulos rojos se traduce en fatiga, debilidad y reducción en la capacidad de respuesta del organismo.
Entre las medidas terapéuticas se incluyen la terapia de hierro, las transfusiones de sangre y los agentes estimulantes de la eritropoyesis (ESA), que ayudan al cuerpo a producir glóbulos rojos.
La quimioterapia citotóxica también afecta a los glóbulos blancos, provocando neutropenia, una condición en la que disminuye la capacidad del sistema inmune para defenderse de infecciones.
Cuando la neutropenia se acompaña de fiebre (neutropenia febril), el riesgo se eleva significativamente. Para manejar estos casos, los especialistas recurren a factores estimulantes de colonias, proteínas que estimulan la médula ósea para generar más glóbulos blancos.
Otra complicación frecuente son las metástasis óseas, presentes en cánceres como mama, próstata y pulmón. Estas afectan con frecuencia la columna vertebral, pelvis, costillas y huesos largos.
Las consecuencias incluyen fracturas, dolor crónico y compresión medular, lo que compromete la movilidad y la calidad de vida del paciente.
El tratamiento más utilizado en estos casos son los bifosfonatos, fármacos que ayudan a reducir la resorción ósea y protegen la densidad de los huesos.
El doctor Max Saráchaga, director médico de Amgen México, destacó durante la Cumbre de Excelencia Médica Amgen (CEMA) 2025 que “las terapias de soporte son esenciales en el tratamiento del cáncer, pues permiten mejorar la tolerancia a los tratamientos oncológicos, reducir las complicaciones y ayudar a preservar la calidad de vida del paciente”.
Más allá de los fármacos innovadores, las terapias de soporte recuerdan que el cáncer no solo se combate atacando al tumor, sino también cuidando el cuerpo frente a los estragos que deja la enfermedad y los tratamientos.
Encuentros como el CEMA Oncología 2025 buscan difundir estas prácticas basadas en evidencia y fortalecer el compromiso de la comunidad médica para abordar al paciente desde una visión integral.
2025-09-02T20:50:10Z