Un fármaco común para el infarto, los betabloqueadores, no siempre funciona igual: en algunas mujeres podría aumentar el riesgo de muerte, según nuevos estudios.
Los hallazgos fueron presentados en el European Heart Journal. Investigadores de la Universidad de Oxford y del Karolinska Institutet analizaron datos de más de 40,000 pacientes y encontraron diferencias sustanciales en la eficacia y seguridad de los betabloqueadores tras un ataque cardíaco, especialmente en mujeres.
Los betabloqueadores son medicamentos diseñados para reducir la frecuencia cardíaca, controlar la presión arterial y disminuir el riesgo de un nuevo evento cardiovascular. Durante décadas han sido considerados parte esencial del tratamiento postinfarto.
Sin embargo, su eficacia universal se ha puesto en duda. Estudios recientes sugieren que no todos los pacientes obtienen el mismo beneficio y que, en ciertos grupos, como las mujeres sin insuficiencia cardíaca, los riesgos pueden superar a las ventajas.
El análisis mostró que las mujeres menores de 65 años que recibieron betabloqueadores tras un infarto sin complicaciones cardíacas graves tuvieron una mortalidad más alta a largo plazo que aquellas que no los recibieron.
Los investigadores consideran que la diferencia puede deberse a factores hormonales, menor frecuencia de insuficiencia cardíaca y variaciones en la respuesta metabólica a los fármacos.
Los expertos señalan varias hipótesis:
Esto refuerza la necesidad de una medicina personalizada por sexo y edad, en lugar de aplicar protocolos universales.
Las guías de la American Heart Association y la European Society of Cardiology siguen recomendando betabloqueadores tras un infarto. No obstante, los autores del nuevo estudio piden una revisión urgente de la evidencia, con un enfoque diferenciado para hombres y mujeres.
Este debate podría generar cambios en la forma en que los médicos prescriben el tratamiento inicial después de un ataque cardíaco.
Los betabloqueadores han salvado incontables vidas, pero la ciencia muestra que no hay medicamentos universales. Para algunas mujeres, en lugar de protección, podrían significar un riesgo adicional.
La investigación no busca demonizar al fármaco, sino recordar que la medicina debe ser personalizada y basada en evidencia actualizada. El corazón de cada paciente late con sus propias particularidades, y el tratamiento debe respetarlas.
Si estás bajo tratamiento con betabloqueadores, no los suspendas por tu cuenta: consulta siempre con tu médico antes de hacer cambios en tu medicación.