El dolor tras una intervención quirúrgica es esperado, pero no debe prolongarse más allá de los primeros días de recuperación. Cuando la molestia supera la primera semana o se intensifica con el tiempo, puede convertirse en un dolor crónico que impacta seriamente la calidad de vida del paciente.
Especialistas como la anestesióloga y algóloga Pamela Oviedo señalan que gran parte de la prevención comienza antes del ingreso al quirófano: identificar factores de riesgo como diabetes, hipertensión u obesidad es clave para anticipar complicaciones.
Aunque la intensidad del dolor depende del umbral individual de cada paciente, así como de la duración de la cirugía y la manipulación interna, existen procedimientos que suelen asociarse a una recuperación más dolorosa:
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El anestesiólogo no solo se encarga de que el paciente no sienta dolor durante la operación. También realiza una valoración previa para detectar enfermedades, complicaciones en cirugías anteriores y posibles factores de riesgo.
En muchos casos, se emplea la analgesia multimodal, un protocolo que combina diferentes medicamentos y vías de administración (oral, intravenosa, tópica, incluso ejercicios de rehabilitación) para reducir la intensidad del dolor y prevenir que se vuelva crónico.
La especialista recomienda tres puntos básicos:
Aunque el dolor posoperatorio es esperado, los especialistas insisten en que debe tratarse desde el inicio para evitar que se prolongue innecesariamente.
El trabajo coordinado entre cirujano, anestesiólogo y paciente es clave para que la recuperación sea menos dolorosa y más segura.
bgpa
2025-09-02T03:34:54Z